Se me hizo difícil escribir el mes pasado, tenía el qué escribir pero no encontré el cómo y el cuándo hacerlo. En el proceso entendí que la inspiración de lo que escribo no proviene de mi intención, ni dependen de mi… no se trata de escribir lo que vivo, sino que lo que viva ministre a quien lo lea. Sé que lo que leas en esta parte hablará a tu vida de forma especial. 

Hacen tres meces viajamos nuevamente a Guatemala, esta vez para asistir al Congreso DIV de la Iglesia Lluvias de Gracias. El poder llegar se nos hizo cuesta arriba, pero confiábamos que si Dios tenía un propósito con ese viaje lo íbamos a lograr. Y así fue, a unos días del viaje pudimos comprar los boletos y nos hospedó en su hogar nuestro amigo y hermano Pastor y su hermosa familia guatemalteca.   

Al día siguiente de haber llegado, nos dan la triste noticia de que habían secuestrado a la sobrina del Pastor y pedían $100,000 por su vida. Nos contaban que en Guatemala es muy difícil que una persona secuestrada salga con vida, pues aunque la familia pague por su rescate, matan al secuestrado para evitar ser delatados a las autoridades. Vivimos momentos de mucha tensión y tristeza pues se recibían llamadas a todas horas, pero ninguna con buenas noticias. Sin embargo, confiábamos que veríamos la mano de Dios. Nos unimos al clamor de la familia e iglesia, declarando que la joven sería libre, creyendo que Dios tenía el control de toda la situación. 

Asistimos a las actividades del Congreso, ambientadas precisamente con artículos de guerra y milicia… dos paracaídas colgaban del techo de la Iglesia. Cada conferencia ministraba a la situación que se estaba viviendo en la familia. El Pastor General hablaba de cómo ante las situaciones nos creemos superhéroes, creemos que tenemos la súper fuerza, la superinteligencia y la supercapacidad para solucionar las cosas, sabiendo que el único que puede hacer que cosas sobrenaturales ocurran y el único héroe es Dios. 

La joven, salía de la Universidad cuando fue secuestrada. Cuenta que la llevaron amarrada y vendada a una casa donde escuchaba niños y el servicio que se ofrecía en una Iglesia aparentemente cercana. Los secuestradores la amenazaban constantemente de que la matarían si su familia no pagaba por su rescate. Cuenta en llantos que a lo lejos escuchaba los cánticos de la Iglesia y las predicaciones dirigidas específicamente a ella. Ella fue criada en la Iglesia y se había apartado. Dice que empezó a pedirle al Señor que la liberara, que había aprendido su lección y le prometió que le volvería a servir.    

Al tercer día se recibió la llamada de que la joven había sido liberada, ilesa y sin ninguna recompensa a cambio. Los secuestradores le decían… “de verdad que tu tienes que tener mucha fe, por que te vamos a soltar y no sabemos por qué lo hacemos” y hasta le dieron dinero para que hiciera las llamadas.  Sus familiares la recogieron y al primer sitio donde la llevaron fue la Iglesia. Ahí la conocí, sus manos estaban marcadas por los amarres. Fue hermoso escuchar, como llorando de agradecimiento al Señor, contaba cada detalle de su testimonio.  

Parecería que este viaje fuese sacado de una película, pero quiero decirte que fuimos testigos de lo que Dios es capaz de hacer. La experiencia caló hondo en nuestro corazón.  

Si estas agobiado(a) por el exceso de trabajo o la inestabilidad laboral, las preocupaciones por las situaciones económicas de tu hogar, la tristeza y la depresión, las enfermedades mentales y las enfermedades físicas, las adiciones, intentos suicidas, la pornografía, tu  matrimonio, tus hijos, en fin, cualquier cosa o situación podría convertirse en nuestra propia prisión. Te advierto que Satanás aprovecha nuestros momentos de debilidad para querer atrapar nuestras almas.  

Hoy te digo que de la misma forma en que Dios liberó a la joven de Guatemala así lo quiere hacer contigo, si tan sólo decides pedir auxilio a su hijo Jesús. Te invito a que lo hagas…si lo necesitas ¡grita! “Jesús socórreme, sé el salvador de mi vida” y verás como empezarás a sentir una liberación sobrenatural en tu vida y la de tu familia.          

Anuncios